
Scones
Sobre esta receta
Mantecosos, tiernos y perfectamente desmenuzables — estos scones clásicos se preparan rápidamente con ingredientes básicos de la despensa y se hornean dorados en menos de 20 minutos. Un ligero pincel de crema y una pizca de azúcar les dan un acabado digno de panadería. Disfrútalos solos, con crema agria y mermelada, o salpicados con tu mezcla de ingredientes favorita.
Instrucciones
- 1
Precalienta tu horno a ![400°F] y forra una bandeja de horneado con papel de pergamino. En un cuenco de mezcla grande, bate la harina de trigo sin blanquear, polvo de hornear, azúcar granulado y sal marina fina hasta que estén bien combinados.
- 2
Agrega la mantequilla sin sal fría en cubos a la mezcla de harina de trigo sin blanquear. Usando un cortador de masa (o tus dedos), trabaja la mantequilla en la harina hasta que la mezcla se parezca a migas gruesas con algunos trozos del tamaño de un guisante. La rapidez y la mantequilla fría son clave — no la trabajes demasiado.
- 3
En un cuenco de mezcla pequeño o tazas de medición, bate la crema pesada fría, huevo y extracto de vainilla. Vierte los ingredientes húmedos sobre la mezcla de harina de trigo sin blanquear-mantequilla y revuelve suavemente con un tenedor hasta que se forme una masa desgreñada. Si usas ingredientes adicionales, incorpóralos ahora. No mezcles demasiado.
- 4
Voltea la masa sobre una superficie ligeramente enharinada. Aplánalas suavemente en un círculo de aproximadamente 1 pulgada de grosor. Usando un raspador de banco o cuchillo, corta en 8 cuñas (como una pizza). Transfiere las cuñas a la bandeja de horneado preparada, espaciándolas aproximadamente 1 pulgada.
- 5
Unta la parte superior de los scones ligeramente con crema pesada y espolvorea con azúcar turbinado si lo deseas. Hornea durante 16–18 minutos, hasta que las partes superiores estén doradas y un palillo insertado en el centro salga limpio. Deja enfriar en la bandeja durante 5 minutos antes de servir.















